El deporte del ciclismo
Buenos días María y Jesús: al comanzar la jornada nuevamente estamos juntos en este ratillo de inicio del día.
Estos días se está hablando mucho de ciclismo. Por un lado el Giro de Italia y por otro el escándalo del dopaje descubierto en España... El deporte de la bicicleta es precioso y la lecciones que encierra también. Cada día tienen por delante una etapa, en la que se encuentran una serie de dificultades: viento, carreteras estrechas, puertos de montaña, curvas peligrosas, descensos endiablados... Cada jornada, planifican cómo van a desarrollar su estrategia y cómo van a estar atentos a los otros para lanzar un ataque o para impedir una fuga.
Normalmente van juntos. Unos y otros se ayudan, hablan entre ellos, comparten su bebida... pero a la hora de la verdad, cada uno tiene que demostrar por sí mismo lo que vale, la fuerza que tiene, su capacidad de lucha.
En las etapas llanas, los corredores preparan a los más rápidos las llegadas al sprint. Los lanzan a velocidad vertiginosa por las últimas curvas de la etapa. En las etapas de montaña, el desgaste previo lo hacen los gregarios para que sus jefes de fila lleguen lo más cómodamente posibles a las últimas rampas.
Detrás de ellos, un monton de personas, jefes de equipo, periodostas, motoristas de enlace, mecánicos, mèdicos y el coche escoba, hacen posible que todo discurra normalmente.
Muy parecido es nuestro trabajo. Cada mañana tenemos una etapa por recorrer. No competimos entre nosotros, sino que juntos vamos avanzando por el día. Hay momentos en que una jornada se asemeja a un puerto de primera categoría, cuando tenemos un problema, una dificultad. Otras veces, el día discurre tranquilo y llevadero.
Nuestros padres, profesores, amigos, son los directores de los equipos: nos dan la estrategia a seguir. Hacen de jueces de carrera, cuidando de que todo discurra por los cauces normales, y preparando las etapas de cada jornada. Nuestros amigos y compañeros de trabajo forman el mejor equipo que tenemos y juntos, compartiendo momentos, aventuras, nos animan a llegar al final. Nuestra familia son los mejores mecánicos y masajistas cuidando siempre de que no nos falte nada y estemos preparados para dar lo mejor de nosotros mismos.
Y Tu, María y Jesús sois todo a la vez: vais a nuestro lado, nos decís lo que tenemos que hacer, nos esperais cuando desfallecemos, nos marcais el objetivo a seguir, nos recogeis cuando nos caemos, nos avituallais en medio del camino, nos mimais y solamente nos pedis que demos lo mejor y que nos ayudemos unos a otros.
Vamos a comenzar una nueva jornada. Estamos preparados para iniciarla. Dadnos la fuerza para que hoy sea un recorrido en que nos podamos ayudar y demos lo mejor unos y otros. Sabemos que en nuestra particular carrera, todos debemos ganar. Gracias por abrinos el camino y despejar los obstáculos que nos rodean. Dadnos un buen día. Buenos días.
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