Hazme ir más despacio, Señor Acompasa el latir de mi corazón aquietando mi mente. Apacigua mis apresurados pasos con la visión del alcance eterno del tiempo. Ablanda la tensión de mis nervios y músculos con la música relajante de las melodías que perduran en mi memoria. Ayúdame a experimentar el mágico poder restaurador del sueño. Enséñame el arte de tomarme pequeñas vacaciones: detenerme para mirar una flor, charlar con una amistad, acariciar un perro, leer unas pocas líneas de un buen libro... Hazme ir más despacio, Señor, e inspírame cómo echar raíces profundas en la tierra de los valores perennes de la vida, para que pueda crecer hasta la cima de mi grandioso destino. (San Francisco) |
Vengo a ti para que me acaricies Vengo a ti para que me acaricies antes de comenzar el día. Que tus ojos se posen un momento sobre mis ojos. Que acuda a mi trabajo sabiendo que me acompañas, Amigo mío. ¡Pon tu música en mí mientras atravieso el desierto del ruido! Que el destello de tu Amor bese las cumbres de mis pensamientos y se detenga en el valle de mi vida, donde madura la cosecha. ¿No has oído sus pasos callados? El viene, viene... siempre viene. (R. Tagore) |
Tarde te amé Tade te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí; yo, fuera. Por fuera te buscaba y me lanzaba sobre el bien y la belleza creados por ti. Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo ni conmigo. Me retenían lejos las cosas. No te veía ni te sentía, ni te echaba de menos. Mostraste tu resplandor y pusiste en fuga mi ceguera. Exhalaste tu perfume, y respiré, y suspiro por ti. Gusté de ti, y siento hambre y sed. Me tocaste, y me abraso en tu paz. (San Agustín ) |
Enséñame cómo buscarte... Señor Dios, enséñame dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte... Tú eres mi Dios, tú eres mi Señor, y yo nunca te he visto. Tú me has modelado y me has remodelado, y me has dado todas las cosas buenas que poseo, y aún no te conozco... Enséñame cómo buscarte... porque yo no sé buscarte si tú no me enseñas, ni hallarte si tú mismo no te presentas a mí. Que te busque en mi deseo , que te desee en mi búsqueda. que te busque amándote y que te ame cuando te encuentre. (San Anselmo de Canterbury ) |
1 comentario
Carlos Alcalde -
Sé que has pasado malos momentos, y espero que logres renovar esa ilusión y cariño que han tenido siempre todas tus actividades, seguramente nunca reconocidas como se merecían, pero desde luego Fernando, has sido y eres una persona muy importante en la vida de muchas personas, aunque muchos no hayamos sabido decírtelo, o reconocerlo a tiempo, y en mi caso particular una persona que me ha enseñado a saber buscar mejor a Dios y a saber en ocasiones inimaginables \"sentir y gustar de las cosas internamente\". Un fuerte abrazo.